Magnesio y potasio
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El ensayo del cortisol, leído de verdad
Un ensayo pakistaní de 2024 reportó caídas del 45 por ciento en el cortisol y la desaparición del insomnio grave con magnesio y potasio. Circula en hilos con cientos de miles de visualizaciones y lo citan fichas de producto. Hemos ido tabla por tabla al artículo original, y hay tres cosas que cambian el veredicto: la dosis fueron unos 29 mg de magnesio elemental, la comparación entre grupos del índice de insomnio no salió significativa, y los grupos ya eran distintos antes de empezar. Corregimos además nuestras propias cifras, que estaban mal.
Respuestas directas: lo que has venido a saber
¿Qué encontró el ensayo? En 290 pacientes diabéticos pakistaníes con insomnio, el cortisol matinal bajó un 4 por ciento con placebo, un 39 por ciento con magnesio solo, un 24 por ciento con potasio y un 45 por ciento con la combinación, tras dos meses. El insomnio grave desapareció en los tres brazos activos, no solo en el combinado.
¿Cuánto magnesio tomaron? Muy poco. Las pastillas eran de 250 mg de sal, dos al día, y el paper especifica que la sal era gluconato de magnesio, que aporta un 5,9 por ciento de magnesio elemental. Eso son unos 29 mg de magnesio al día: el 8 por ciento del valor de referencia europeo.
¿Entonces el resultado es sólido? No. La comparación entre grupos del índice de severidad del insomnio tras el tratamiento dio p igual a 0,233, es decir, no significativa. Los grupos además ya diferían de forma significativa en insomnio grave al inicio, con un 10,8 por ciento en un brazo frente al 33,8 en otro.
¿La combinación aporta algo sobre el magnesio solo? Mucho menos de lo que se cuenta. La diferencia real es entre 39 y 45 por ciento, y sobre el insomnio grave los dos llegan al mismo sitio: cero casos. El relato de que el potasio es la pieza que desbloquea el efecto no se sostiene con la tabla delante.
¿Sirve para justificar un suplemento de magnesio y potasio para dormir? No. Es un ensayo simple ciego, en una población muy concreta, con cortisol basal casi el doble del límite alto normal, dosis de magnesio irrelevante y el contraste entre grupos no significativo. Nada de eso soporta una etiqueta.
¿Qué dice KRECE? Que el mecanismo del magnesio sobre el sueño sigue siendo razonable y tiene otra literatura detrás, pero que este ensayo concreto no es la prueba. Y que el uso comercial que se le está dando es exactamente lo que esta casa dice no hacer.
Mapa del artículo: lo que vas a encontrar
- Qué publicó Khalid, y cuándo de verdad
- Los números reales de la tabla 2, incluidos los nuestros
- Veintinueve miligramos: la dosis que nadie leyó
- P igual a 0,233: la comparación que no salió
- Los grupos ya eran distintos antes de empezar
- La misma cohorte, cinco artículos
- Por qué el mecanismo sigue en pie aunque el ensayo no
- Lo que sí dice el resto de la literatura
- Lo que omite el hilo viral, y lo que omitíamos nosotros
- Si alguien te vende un magnesio con potasio para dormir
- El ensayo de Khalid, dato a dato
- La posición de KRECE
01 · Qué publicó Khalid, y cuándo de verdad
El artículo se titula, traducido, efectos de la suplementación con magnesio y potasio sobre el insomnio y las hormonas del sueño en pacientes con diabetes mellitus, firmado por Sidra Khalid y colaboradores de la Universidad de Lahore. Es un ensayo controlado aleatorizado simple ciego, con cuatro brazos: placebo de almidón, magnesio, potasio y la combinación, dos pastillas diarias durante dos meses. Se registró como NCT04642313, se ejecutó entre noviembre de 2020 y noviembre de 2022 en un centro de diabetes de Lahore, y aleatorizó a 320 pacientes de los que completaron 290.
Primera corrección nuestra, menor pero reveladora. La versión anterior de esta entrada decía que el estudio apareció en enero de 2024. Enero de 2024 es la fecha de recepción del manuscrito; se aceptó el 30 de agosto y se publicó el 29 de octubre de 2024. Confundir recepción con publicación es un descuido pequeño, pero indica que la cita se tomó de segunda mano y no del artículo. Lo que sigue explica por qué eso importaba.
La población tampoco es trivial. Eran diabéticos de 19 a 65 años con insomnio, dos tercios mujeres, con un cortisol matinal medio en torno a 41 microgramos por decilitro. El rango normal de referencia matinal está aproximadamente entre 6 y 23. Es decir: partían de casi el doble del límite alto. Esto no invalida el estudio, pero sí limita muchísimo a quién se le puede extrapolar, porque un valor así en un adulto sano obligaría a descartar patología antes de pensar en suplementos.
02 · Los números reales de la tabla 2, incluidos los nuestros
Aquí está la corrección de fondo, y es nuestra. La versión anterior de esta entrada publicaba una tabla con estas cifras de cortisol tras el tratamiento: placebo unos 38, magnesio unos 31, potasio unos 33 y la combinación unos 22, con variaciones del 7, 24, 19 y 45 por ciento. Tres de esos cuatro números no son los del artículo.
La tabla 2 del paper dice esto. Cortisol antes: 42,55 en placebo, 40,71 en magnesio, 41,44 en potasio y 41,57 en la combinación. Cortisol después: 40,75 en placebo, 24,75 en magnesio, 31,69 en potasio y 22,70 en la combinación. Traducido a porcentaje: menos 4,2 por ciento con placebo, menos 39,2 con magnesio solo, menos 23,5 con potasio y menos 45,4 con la combinación.
La diferencia no es cosmética, porque le da la vuelta al argumento. Nuestra tabla ponía el magnesio solo en menos 24 por ciento y así construía el relato de que la combinación es lo interesante y el potasio la pieza que falta. Con los números correctos, el magnesio solo ya llega al 39 por ciento y el incremento atribuible al potasio es de seis puntos. La historia no es una sinergia: es un efecto que ya está casi entero con magnesio.
Lo mismo pasa con el titular del insomnio. Nuestra tabla decía que el insomnio grave quedaba eliminado solo en el brazo combinado. La tabla 7 del artículo dice que, tras el tratamiento, los casos de insomnio clínico grave fueron cero en magnesio, cero en potasio y cero en la combinación, frente a 27 casos en placebo. Los tres brazos activos llegaron al mismo sitio. Presentarlo como logro exclusivo de la combinación era erróneo, y era erróneo en la dirección que conviene a quien vende una combinación.
03 · Veintinueve miligramos: la dosis que nadie leyó
La versión anterior listaba como limitación que la dosis era ambigua, sal frente a elemental, y ahí se quedaba. El artículo sí lo resuelve, en el apartado de métodos: las pastillas de magnesio se fabricaron con sal de gluconato de magnesio y las de potasio con cloruro potásico, 250 mg por pastilla y dos pastillas diarias.
Con eso la aritmética es inmediata. El gluconato de magnesio tiene un peso molecular de unos 414,6 y el magnesio pesa 24,3, de modo que aporta un 5,9 por ciento de magnesio elemental. Quinientos miligramos de gluconato son unos 29 miligramos de magnesio al día. Para situarlo: el valor de referencia europeo son 375 mg, así que la intervención aportó en torno al 8 por ciento de esa referencia. El cálculo de sal frente a elemental, que es el mismo que hay que hacer en cualquier etiqueta, es el mismo que exige el [pilar de magnesio](./magnesio/index.html) y el que decide si un bote entrega lo que promete.
El potasio sí llegó a cantidad apreciable: el cloruro potásico es un 52,4 por ciento de potasio, así que 500 mg de sal son unos 262 mg de potasio. Pero eso abre otro problema en vez de cerrarlo, porque los ensayos previos que sostienen el efecto del magnesio sobre el sueño usaron entre 320 y 500 mg de magnesio elemental, diez o quince veces más que aquí.
La conclusión de esta sección es incómoda para todos los bandos. O el efecto no es del magnesio, o el efecto no es real. Una caída del 39 por ciento en cortisol matinal con 29 mg de magnesio elemental no encaja con nada de lo publicado sobre dosis-respuesta de este mineral, y esa implausibilidad es el argumento más fuerte contra el estudio, mucho más que el diseño simple ciego que citábamos antes.
04 · P igual a 0,233: la comparación que no salió
Lo esencial: la comparación entre grupos del índice de severidad del insomnio tras el tratamiento no alcanzó significación estadística: p igual a 0,233. Es el contraste que responde a la pregunta clínica, y es el único que no aparece ni en el resumen del artículo ni en ninguno de los hilos que lo popularizan.
Hay que distinguir dos análisis que el artículo mezcla y que casi nadie separa al citarlo. El primero compara cada grupo consigo mismo, antes y después, y ahí salen los p de 0,001 que todo el mundo reproduce. El segundo compara los grupos entre sí después del tratamiento, que es lo que responde a si el tratamiento funciona mejor que el placebo.
Para el cortisol, ese segundo contraste sí sale: la tabla 3 da una chi cuadrado de 135,74 con p prácticamente cero. Para el insomnio, que es el desenlace clínico y el que da título al artículo, la tabla 8 da rangos medios de 160,68 en placebo, 140,24 en magnesio, 149,36 en potasio y 133,12 en la combinación, con una chi cuadrado de 4,27 y p igual a 0,233. No significativo.
Es decir: la puntuación del índice de insomnio no difirió de forma significativa entre los cuatro grupos al final del ensayo. Lo que sí difirió fue la distribución por categorías de la tabla 7, que es un análisis distinto y más blando. El resumen del artículo no menciona el 0,233, y su conclusión afirma que la suplementación redujo de forma significativa la severidad del insomnio. Con la tabla 8 delante, esa frase es como mínimo generosa.
Nuestra versión anterior tampoco lo mencionaba. Listábamos tres limitaciones, ninguna de ellas esta, que es la más grave de todas. Cómo se lee la diferencia entre un contraste intragrupo y uno intergrupo es exactamente el tipo de cosa que separa leer un abstract de leer un paper.
05 · Los grupos ya eran distintos antes de empezar
La tabla 6 recoge la distribución del insomnio por categorías al inicio, y trae un dato que debería haber frenado la aleatorización: los cuatro grupos diferían de forma significativa antes de recibir nada, con p igual a 0,0001.
En insomnio clínico grave, el reparto de partida era: 33,8 por ciento en placebo, 20,0 en magnesio, 10,8 en potasio y 27,4 en la combinación. El grupo placebo arrancó con tres veces más casos graves que el de potasio. En un ensayo cuyo desenlace es precisamente la severidad del insomnio, que los brazos partan desbalanceados en esa misma variable compromete la comparación desde el minuto cero.
Esto tiene una explicación probable y no acusatoria: el artículo declara que usó un muestreo intencional no probabilístico, lo cual es difícil de reconciliar con una asignación aleatoria real. Sumado al ciego simple, al desequilibrio de abandonos (68, 75, 74 y 73 completadores por brazo, con la mayor pérdida en placebo) y a la ausencia de análisis por intención de tratar, el resultado es un ensayo cuya etiqueta de aleatorizado y controlado no describe bien lo que ocurrió. Por qué esto importa más que el tamaño muestral está en [la entrada sobre el autoexperimento](././biohacking/autoexperimento/index.html).
06 · La misma cohorte, cinco artículos
Esta cohorte de pacientes de Lahore ha dado bastante más de un artículo. El mismo grupo ha publicado, con la misma intervención de magnesio y potasio en los mismos pacientes diabéticos, al menos trabajos sobre colesterol y marcadores hepatorrenales, sobre eficacia comparada y calidad de vida, sobre CK-MB, y sobre resistencia a la insulina y glucemia, en revistas distintas y entre 2023 y 2026, además del artículo del insomnio.
Trocear una cohorte en varias publicaciones no es fraude por sí mismo y es una práctica extendida, sobre todo en entornos con presión de productividad. Pero tiene dos consecuencias que el lector debe conocer: infla la impresión de que hay mucha evidencia cuando hay un solo experimento, y multiplica las comparaciones estadísticas sin corregir por ello.
Y hay un detalle que el propio artículo del insomnio incluye y que nadie cita. En su discusión, referencia su trabajo anterior sobre la misma intervención y concluye que la suplementación no tuvo efecto significativo sobre la calidad de vida de los participantes. Un tratamiento que baja el cortisol un 45 por ciento y elimina el insomnio grave, pero no mueve la calidad de vida, es una combinación de resultados que pide explicación y no la recibe.
07 · Por qué el mecanismo sigue en pie aunque el ensayo no
Conviene no tirar al bebé con el agua. Que este ensayo no sirva no significa que el magnesio no tenga nada que ver con el sueño. El magnesio es cofactor de cientos de reacciones, participa en la estabilización del potencial de membrana neuronal, modula el receptor NMDA y la señalización gabaérgica, y su relación con el eje hipotálamo-hipófiso-adrenal está descrita. La base bioquímica está en el [pilar de magnesio](./magnesio/index.html) y en la entrada de [ATP](././glosario/atp-adenosin-trifosfato/index.html).
El potasio es otra historia. Su papel en la excitabilidad neuronal es indiscutible, pero la literatura sobre potasio suplementado y sueño en humanos es muy escasa, y no existe una base que justifique añadirlo con ese fin. Además el potasio suplementado no es inocuo: en insuficiencia renal o con fármacos que retienen potasio, la hiperpotasemia es un riesgo real y con consecuencias cardíacas.
La lectura honesta es que el mecanismo del magnesio es coherente y el del potasio para dormir es especulativo, y que un ensayo con los problemas descritos no cambia ninguna de las dos cosas. Sigue haciendo falta el ensayo bueno, y este no lo era.
08 · Lo que sí dice el resto de la literatura
Fuera de Khalid, el cuadro es más modesto y más creíble. Existe un ensayo clásico doble ciego de Abbasi y colaboradores en mayores con insomnio primario, que usó 500 mg de magnesio elemental durante ocho semanas y encontró mejoras en el índice de insomnio y cambios en melatonina y cortisol. Existe el trabajo de Held sobre magnesio oral y sueño de ondas lentas en personas mayores. Y existen revisiones sistemáticas, como la de Arab y colaboradores en Biological Trace Element Research, que concluyen algo mucho más prudente: la asociación observacional entre magnesio y calidad del sueño está descrita, y la evidencia de los ensayos de suplementación sigue siendo cuestionable.
Ese es el estado real de la cuestión y es bastante menos vistoso que un 45 por ciento. El magnesio para dormir tiene una señal modesta, consistente en dirección, con ensayos pequeños y dosis de entre 300 y 500 mg elementales, y sin nada que se parezca a una demostración robusta. Si el objetivo es dormir mejor, esa es la expectativa razonable, y la comparación entre formas por evidencia y coste está en [L-treonato frente a bisglicinato](./l-treonato-vs-bisglicinato-magnesio/index.html).
Sobre el cortisol específicamente, conviene recordar por qué importa antes de intentar bajarlo con una pastilla: el cortisol crónicamente elevado no es un número cosmético, y su regulación depende mucho más del sueño, la carga de entrenamiento y el estrés psicosocial que de un mineral. El marco está en [cortisol crónico](././hormonas/cortisol-cronico-estres-metabolismo/index.html). Y antes de suplementar conviene saber si de verdad hay déficit, que es la pregunta que resuelve la entrada de [deficiencia de magnesio](./magnesio-deficiencia-sintomas/index.html).
09 · Lo que omite el hilo viral, y lo que omitíamos nosotros
El hilo que popularizó el estudio omite la dosis en elemental, el p de 0,233, el desbalance basal, el hecho de que el magnesio solo casi iguala a la combinación y el detalle de que el mismo grupo publicó que no había efecto sobre calidad de vida. Es decir, omite todo lo que hay que saber para juzgarlo.
Nuestra versión anterior hizo mejor trabajo que el hilo, porque concluía que era señal y no protocolo. Pero llegó a la conclusión correcta por razones más débiles que las reales, y con tres cifras mal copiadas que además favorecían el relato de la sinergia. Acertar el veredicto con los datos equivocados no es acertar: es tener suerte, y la suerte no es un método.
Lo dejamos escrito aquí porque una publicación que audita a otros tiene que auditarse igual. Si el lector no puede confiar en que corregimos nuestras propias tablas cuando fallan, tampoco debería confiar en las que no fallan.
10 · Si alguien te vende un magnesio con potasio para dormir
Lo esencial: ningún producto puede apoyarse en este ensayo. La dosis fue de unos 29 mg de magnesio elemental, la comparación clínica entre grupos no salió significativa y los grupos partían desiguales. Además el potasio suplementado no es inocuo en insuficiencia renal ni con fármacos que lo retienen.
Este ensayo ya está apareciendo como respaldo en fichas de producto y en material comercial de combinaciones de magnesio con potasio para el sueño y el estrés. Con lo anterior sobre la mesa, cualquier producto que se apoye en él está apoyándose en un contraste que no alcanzó significación, con una dosis de magnesio que ningún fabricante formularía y en una población de diabéticos pakistaníes con el cortisol por las nubes.
Sobre el potasio hay además una advertencia de seguridad que no puede quedar en letra pequeña. El potasio suplementado está contraindicado o requiere control en insuficiencia renal, y interacciona con inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina, con antagonistas del receptor de angiotensina y con diuréticos ahorradores de potasio. La hiperpotasemia puede provocar arritmias graves. En la Unión Europea, además, las cantidades de potasio en complementos están limitadas por la normativa de cada estado, precisamente por esto.
La regla que proponemos es sencilla y sirve más allá de este caso: cuando una ficha de producto cite un ensayo, pide tres números antes de creerla. La dosis en elemental, el contraste entre grupos y la población. Si el vendedor no los tiene a mano, no ha leído el paper. Y si los tiene y no los enseña, peor.
El ensayo de Khalid, dato a dato
El ensayo de Khalid 2024 sobre magnesio y potasio: lo que dice cada tabla del artículo, auditado por exomapeptides.mx
| Dato | Lo que dice el artículo | Lo que circula | Lectura KRECE | Nivel (N0-N5) |
|---|---|---|---|---|
| Caída de cortisol con magnesio solo | De 40,71 a 24,75 µg/dL: menos 39,2 % | Menos 24 % (cifra que publicamos nosotros) | El magnesio solo ya hace casi todo el efecto | N4 |
| Caída de cortisol con la combinación | De 41,57 a 22,70 µg/dL: menos 45,4 % | Menos 45 %, presentado como sinergia | Seis puntos sobre el magnesio solo | N4 |
| Insomnio grave tras el tratamiento | Cero casos en los tres brazos activos | Eliminado solo con la combinación | El titular exclusivo de la combinación es falso | N4 |
| Comparación del índice de insomnio entre grupos | Chi cuadrado 4,27, p = 0,233 | No se menciona en ninguna parte | No significativo | Sin efecto demostrado |
| Dosis de magnesio | 500 mg de gluconato: unos 29 mg elementales | 250 mg, sin especificar sal ni elemental | El 8 % del valor de referencia europeo | Metodología |
| Equilibrio basal entre grupos | Insomnio grave del 10,8 % al 33,8 %, p = 0,0001 | No se menciona | Aleatorización comprometida | Metodología |
| Diseño y muestreo | Simple ciego, muestreo intencional no probabilístico | Se cita como ensayo aleatorizado y controlado | La etiqueta no describe el diseño | Metodología |
La columna central no es solo el hilo viral: la fila del magnesio solo y la del insomnio grave son cifras que publicó KRECE en la versión anterior de esta entrada. Corregidas contra las tablas 2, 7 y 8 del artículo original.
Puntos clave: 5 cosas que la tabla deja claras
- La dosis fueron unos 29 mg de magnesio elemental al día, porque la sal era gluconato al 5,9 por ciento. Es el 8 por ciento del valor de referencia europeo y entre diez y quince veces menos que en los ensayos que sostienen el efecto del magnesio sobre el sueño.
- La comparación entre grupos del índice de insomnio tras el tratamiento dio p igual a 0,233. No es significativa, no aparece en el resumen del artículo y no la menciona nadie que lo cite.
- Los cuatro grupos ya diferían de forma significativa al inicio en insomnio grave, del 10,8 al 33,8 por ciento, con muestreo declarado como intencional no probabilístico.
- El magnesio solo bajó el cortisol un 39,2 por ciento y la combinación un 45,4. El relato de la sinergia con potasio se sostiene sobre seis puntos, y sobre el insomnio grave los dos llegan a cero.
- Corregimos tres cifras propias que estaban mal y que favorecían justo el relato de la combinación. El veredicto anterior era correcto y los datos que lo sostenían, no.
La posición de KRECE
Este ensayo no sirve para respaldar ningún producto, y ese es el titular. Una dosis de 29 mg de magnesio elemental, un contraste entre grupos con p igual a 0,233 en el desenlace clínico, grupos desbalanceados al inicio en la variable de resultado y un muestreo declarado como no probabilístico. Cualquiera de esas cuatro cosas bastaría para no construir encima; las cuatro juntas hacen que citarlo como evidencia sea una decisión de marketing, no de criterio.
Nos equivocamos en tres cifras, y se equivocaban en la dirección cómoda. Publicamos que el magnesio solo bajaba el cortisol un 24 por ciento cuando el artículo dice 39,2, y que el insomnio grave desaparecía únicamente con la combinación cuando desapareció en los tres brazos activos. Las dos erratas apuntaban al mismo sitio: hacían la combinación más interesante de lo que es. No hubo intención, y precisamente por eso conviene decirlo: los errores cómodos son los que menos se revisan.
El mecanismo del magnesio no cae con este ensayo, pero tampoco sube. El magnesio tiene una señal modesta y consistente sobre el sueño, con ensayos pequeños y dosis de 300 a 500 mg elementales, y revisiones sistemáticas que siguen calificando la evidencia de suplementación como cuestionable. Esa es la expectativa razonable. El potasio para dormir, en cambio, no tiene base: es una hipótesis, y además una con contraindicaciones reales en insuficiencia renal y con varios antihipertensivos.
La prueba de fuego de una ficha de producto son tres números. La dosis en magnesio elemental, el contraste entre grupos y la población del ensayo. Con esos tres, este estudio se cae en treinta segundos. Sin ellos, un 45 por ciento en negrita convence a cualquiera. Es la misma aritmética que pedimos para leer una etiqueta, aplicada ahora a leer una cita.
Y una nota sobre por qué esta entrada se revisa ahora. Se revisa porque los números estaban mal, y el resultado de revisarla es que el estudio queda peor, no mejor. Si una revisión editorial solo mejora la evidencia de aquello que la casa está a punto de vender, deja de ser una revisión editorial. La comprobación de que esto funciona es justamente que el veredicto haya endurecido.
Preguntas frecuentes sobre el ensayo de Khalid
¿Qué es el estudio de Khalid 2024 sobre magnesio y potasio? Un ensayo controlado simple ciego publicado el 29 de octubre de 2024 en Frontiers in Endocrinology, con 320 pacientes diabéticos pakistaníes con insomnio de los que completaron 290, repartidos en placebo, magnesio, potasio y la combinación durante dos meses.
¿De verdad el magnesio baja el cortisol un 45 por ciento? Eso es lo que dice la tabla del artículo para la combinación, pero con matices que lo desactivan. El magnesio solo bajó un 39,2 por ciento, así que la sinergia atribuida al potasio son seis puntos. Y la dosis fueron unos 29 mg de magnesio elemental al día, una cantidad que no encaja con ninguna curva dosis-respuesta conocida.
¿Por qué KRECE dice que el ensayo no demuestra nada sobre el insomnio? Porque la comparación del índice de severidad del insomnio entre los cuatro grupos tras el tratamiento dio p igual a 0,233, que no es significativa. Los p de 0,001 que se citan corresponden a comparaciones de cada grupo consigo mismo, que no responden a si el tratamiento es mejor que el placebo.
¿Cuánto magnesio tomaron los pacientes del estudio? Dos pastillas de 250 mg de gluconato de magnesio al día. El gluconato aporta un 5,9 por ciento de magnesio elemental, así que fueron unos 29 mg diarios: el 8 por ciento del valor de referencia europeo, y de diez a quince veces menos que en los ensayos que sostienen el efecto sobre el sueño.
¿Sirve tomar potasio para dormir mejor? No hay base para recomendarlo. La literatura de potasio suplementado y sueño en humanos es muy escasa. Además el potasio suplementado no es inocuo: requiere control en insuficiencia renal e interacciona con inhibidores de la ECA, antagonistas del receptor de angiotensina y diuréticos ahorradores de potasio.
¿Entonces el magnesio no sirve para el sueño? No es eso. Hay una señal modesta y consistente, con ensayos pequeños y dosis de 300 a 500 mg de magnesio elemental, y revisiones sistemáticas que la califican de cuestionable pero no la descartan. Lo que no sirve es este ensayo concreto como prueba, ni la combinación con potasio como propuesta.
Fuentes de información
- Khalid S, Bashir S, Mehboob R, Anwar T, Ali M, Hashim M, Waseem H, Basharat S. Effects of magnesium and potassium supplementation on insomnia and sleep hormones in patients with diabetes mellitus. Frontiers in Endocrinology. 2024;15:1370733. PMID 39534260. — El artículo completo. Todas las cifras de esta entrada salen de sus tablas 1 a 8: cortisol pre y post por grupo, insomnio grave por categoría, la comparación entre grupos con p igual a 0,233, el desbalance basal con p igual a 0,0001, el gluconato de magnesio y el cloruro potásico, el muestreo intencional no probabilístico y los 290 completadores de 320. Recibido el 15 de enero de 2024, aceptado el 30 de agosto, publicado el 29 de octubre. Verificado el 5 de septiembre de 2026.
- Registro del ensayo NCT04642313 en ClinicalTrials.gov, citado por los autores en el apartado de métodos. — El artículo declara este registro y un periodo de ejecución de noviembre de 2020 a noviembre de 2022 en el centro de diabetes de Akhuwat Health Services, Lahore. Registro no abierto en esta sesión; se cita como lo declara el artículo.
- Abbasi B, Kimiagar M, Sadeghniiat K, Shirazi MM, Hedayati M, Rashidkhani B. The effect of magnesium supplementation on primary insomnia in elderly: a double-blind placebo-controlled clinical trial. Journal of Research in Medical Sciences. 2012;17(12):1161-1169. — El ensayo doble ciego de referencia en el que se apoya incluso el propio Khalid para calcular su tamaño muestral. Usó 500 mg de magnesio elemental, no 29.
- Arab A, Rafie N, Amani R, Shirani F. The role of magnesium in sleep health: a systematic review of available literature. Biological Trace Element Research. 2023;201:121-128. PMID 35184264. — La revisión sistemática que fija el estado real de la cuestión: la asociación observacional está descrita, y la evidencia procedente de ensayos de suplementación sigue siendo cuestionable. Citada por el propio Khalid.
- Held K, Antonijevic IA, Künzel H, Uhr M, Wetter TC, Golly IC, et al. Oral Mg(2+) supplementation reverses age-related neuroendocrine and sleep EEG changes in humans. Pharmacopsychiatry. 2002;35(4):135-143. PMID 12163983. — Magnesio oral y aumento del sueño de ondas lentas en personas mayores, en diseño cruzado controlado con placebo. Es uno de los apoyos mecanísticos citados por el propio artículo de Khalid.
- Khalid S, Bashir S, Basharat S, Mehboob R, Anwar T, Hashim M, et al. Association of cholesterol with hepatorenal markers and quality of life in diabetic patients before and after magnesium and potassium supplements. Saudi Pharmaceutical Journal. 2023;31(12):101865. PMID 38028213. — Otro artículo del mismo grupo sobre la misma intervención y la misma cohorte. El artículo del insomnio lo cita en su discusión y recoge que la suplementación no tuvo efecto significativo sobre la calidad de vida de los participantes.
- Khalid S, Bashir S, Mehboob R, Waseem H, Shahid I, Alzahrani AR, Mazhar Z, Alharazy S. Effects of magnesium and potassium on insulin resistance and blood sugar level among insomniac patients with diabetes mellitus: a randomized controlled trial. Journal of Investigative Medicine. 2026. DOI 10.1177/10815589251378179. — Publicación posterior de la misma cohorte, esta vez sobre resistencia a la insulina y glucemia. Documenta el troceado de un mismo experimento en varios artículos.
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